Taiwán insiste en acceso a la ONU para ayudar contra el COVID-19

Canciller taiwanés, Jaushieh Joseph Wu. Foto: Cortesía TECO

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El canciller taiwanés, Jaushieh Joseph Wu, afirmó que la experiencia de su país en la lucha contra el coronavirus serviría al mundo para recuperarse de los trastornos de la pandemia

Por Daniel Castropé

INTERNACIONAL.- El Gobierno de la República de China (Taiwán) insistió en la necesidad de que la ONU permita su ingreso como país a esa organización multinacional, un paso que traería consigo “ayuda” al mundo para recuperarse de los “trastornos causados por la pandemia”.

El canciller taiwanés, Jaushieh Joseph Wu, señaló en una declaración oficial que no contar con la participación de Taiwán en la ONU es una “pérdida” para la comunidad mundial y, de paso, un obstáculo a los esfuerzos de los Estados miembros por recuperar la normalidad.

El alto funcionario gubernamental basó su discurso en los resultados de las medidas adoptadas por Taiwán para contener el avance de la pandemia, que muestran un balance de solo 500 casos confirmados de la enfermedad y siete muertes.

Según Joseph Wu, Taiwán desafió las predicciones y ha logrado contener “con éxito” el COVID-19. “Lo hemos logrado sin recurrir a confinamientos. Las escuelas solo han estado cerradas durante dos semanas en febrero”, afirmó.

Asimismo, la liga de béisbol de esa nación oriental se restableció también en abril. Inicialmente, se utilizaron siluetas de cartón que representaban al público, pero a mediados de julio la liga volvió a estar “en pleno apogeo”, con asistencia de hasta 10.000 espectadores.

La República de China (Taiwán) es considerada una provincia de la República Popular China y por tanto fue desvinculada de la ONU, en medio de presiones del comunismo chino que pretende ejercer autoridad sobre el territorio taiwanés.

El buen desempeño de Taiwán frente al temido COVID-19 se debió en gran parte a las rápidas medidas de respuesta, entre las que se incluyen el establecimiento de un Centro de Operaciones del Gobierno Central para Epidemias (CECC, siglas en inglés), la implementación de estrictos controles fronterizos y procedimientos de cuarentena y el intercambio transparente de información.

“También tomamos medidas rápidas para asegurar un stock adecuado de suministros médicos para nuestro sistema de atención médica, que está entre los mejores del mundo”, apunto el titular de la diplomacia taiwanesa.

Mientras que en Taipéi no se hizo necesario el confinamiento de la población, en Pekín y el resto de la China comunista la situación ha sido completamente diferente de cara al primero y segundo brote de la infección, con áreas extensas que quedaron desoladas por largos periodos.

Acorde con el canciller de Taiwán, “después de asegurarnos de que teníamos suficientes suministros para cuidar de nuestro propio pueblo, comenzamos a proporcionar equipos y suministros médicos a otros países con serias necesidades”.

De hecho, a finales de junio Taiwán había donado 51 millones de mascarillas quirúrgicas, 1,16 millones de mascarillas N95, 600.000 batas de aislamiento, 35.000 termómetros de frente y otros materiales médicos a más de 80 países, incluidos los Estados Unidos, otros aliados diplomáticos y países europeos.

De igual forma, se establecieron alianzas “con democracias de ideas afines” para explorar el desarrollo de kits de pruebas rápidas, medicamentos y vacunas. “Trabajando juntos por el bien común es como el mundo conseguirá derrotar a la COVID-19”, recalcó.

El canciller Joseph Wu recordó que este año se celebra el 75º aniversario de la firma de la Carta de las Naciones Unidas, una “declaración inclusiva” que frente a la coyuntura del COVID-19 podría ser la puerta de regreso de Taiwán a la ONU.

“Ahora más que nunca, la comunidad internacional debe realizar un esfuerzo conjunto para forjar ese futuro mejor y más sostenible que reclaman la ONU y sus Estados miembros. Taiwán está listo, dispuesto y capacitado para ser parte de estos esfuerzos”, indicó.

Anotó que la pandemia ha hecho que la comunidad internacional sea “muy consciente de la exclusión injusta y discriminatoria de Taiwán de la Organización Mundial de la Salud y del sistema de la ONU”, acogiendo una resolución de 1971.

El hecho es que esta resolución –de acuerdo con el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán– no aborda el tema de la “representación de ese país en la ONU”, ni establece que “Taiwán sea parte de la República Popular de China”.

“De hecho, Taiwán no es, ni ha sido nunca parte de la República Popular de China. Nuestro presidente y nuestra legislatura son elegidos directamente por el pueblo de Taiwán”, dejó en claro el canciller.

Finalmente, el alto diplomático taiwanés subrayó que la ONU debe reconocer que solo el gobierno elegido democráticamente en Taiwán puede representar a los 23,5 millones de habitantes de esa nación.

“La República Popular de China no tiene ningún derecho a hablar en nombre de Taiwán [en la ONU]”, apuntilló.

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